sábado, 3 de julio de 2010

FRANCE J'T'AIME



Durante muchos años Francia fue para mí como una especie de segunda patria, o casi, en muchos aspectoS, incluso la primera, y no en el sentido estúpido del futbolerismo chabacano, sino como alternativa ética y social. Una especie de puerta de entrada a otro mundo que superaba a la entonces pacata España, oprimida hasta la saciedad por una dictadura que, si en lo político era terrible, en lo cultural era oprobiosa.

                                           Saint Jean Pied de port

A la más mínima oportunidad me escapaba a los sitios que entonces me permitían mis escasos recursos económicos: San Juan de Luz, San Juan de Pie de Puerto y otros pueblos pequeños de lo que se llama hoy Iparralde, o parte norte de Euskal Herría y que en Francia es el departamento de los Pirineos Atlánticos.
Recuerdo que, casi siempre, lo primero que solía hacer al pasar la frontera era comprar Libération, para poder conocer algunas noticias de España que no estuvieran contaminadas por el servilismo hacia el régimen. No siempre había noticias pero cuando aparecía algo era motivo de interés y casi siempre de regocijo por su mordacidad.
Me parecían aquellas escapadas, de dos o tres días, acceder a una tierra de promisión: cuidada, limpia, tranquila y, sobre todo, amable y libre. Estaba, además, deseando conocer a alguna chica francesa para que fuera mi novia, algo que, evidentemente, no logré. ¡Que cosas!
Me hacía fotos, alguna de las cuales aún conservo, en los sitios más absurdos, como en la puerta de una comisaria bajo la bandera tricolor, republicana y laica, por contraposición a la rojigualda franquista.
El caso es que Francia consiguió seducirme absolutamente y, muchos años después, ya con más posibilidades dinerarias, decidí recorrer el país de norte a sur y de este a oeste. Y me puse manos a la obra. Era un tributo a la tierra que me permitió respirar en tiempos difíciles.
Ya no fueron sólo los pequeños pueblos de los Pirineos. Mis pasos, o mejor mi coche, francés por supuesto, me llevaron a Las Landas, la Gironda, Poitou-Charentes, Normandía, Bretaña, Provenza, Borgoña, Alsacia... todos los departamentos los he recorrido con más o menos tiempo, con más o menos fortuna, pero con igual interés por conocer cómo es esa Francia que los parisienses llaman de forma muy pedante “provincias”.
Y así, fueron cayendo, Burdeos, Orleans, París, Lyon, Brest, Sant Malo, Rochefort, Le Mans, Angulema, Aviñón, Granoble, Niza, y otras muchas ciudades y pueblo. 
Y, a fuer de ser sincero, creo que la Francia rural y campesina, combativa pero sensata, culta y sosegada, algo católica pero firmemente republicana, es la verdadera Francia. 
Cinco años seguidos dediqué a ese menester, aprovechando vacaciones, puentes y todo el tiempo libre del que disponía. Sin duda ha merecido la pena porque, pese a que también me llevé grandes decepciones, he conocido gentes estupendas, solidarias y generosas. He visto paisajes arrebatadores, me he emocionado con los recuerdos en Normandía, con el amor en Provenza y he comido y bebido como los propios dioses.
Lo dejo aquí por hoy, pero ya contaré alguna cosa más.

11 comentarios:

  1. Txema.. me has emocionado con este recorrido vital por mi Tierra de origen.. Sabes? Conoces más de Francia que yo misma, Bretaña que nos trajó Freia en su "casa" me es completamente desconocida y la descubro de su mano..
    Me hace feliz que te gustara, que te siga gustando a pesar de tantas cosas que , reconozco, hayan cambiado.. pero sigo teniendo una debilidad por mi Provenza, mi Camargue, ella sobre todo.. y no puedo reprimir lagrimitas cuando pienso en lo feliz que fuí allí..ha cambiado también, pero es como a un amigo querido se lo perdonas todo...

    Gracias Txema por esta Entrada, tendría más mucho más por comentar, pero he perdido la costumbre.. y "Vaig poc a poc, molt poc a poc.."

    Bisous...

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  2. Selma, siempre soy yo quien tiene que darte las gracías por tus comentarios tan amables, llenos de cariño.

    Claro que Francia es para mi un referente. Pero algunas cosas han cambiado tanto que, a veces, ahora cuando vuelvo, no reconozco ese maravilloso país que tanto amé.

    Me refugio entonces en la Francia rural, entrañable, de la petanca y el trabajo desconocido.

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  4. Qué lindos recuerdos de mi Francia querida, que he recorrido de joven y de adulta. Creo que te dije que en parte, fuí educada en la cultura francesa por los tios maternos que fueron mis tutores legales. Además, mi hija vivió 5 años en Paris, e hizo sus estudios Universitarios en La Sorbonna.

    Un abrazo.

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  5. Me alegro de traerte tan agradables recuerdos. Y que suerte haber vivido allí y estudiar en la Sorbona todo un lujo.

    Besos Myriam

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  6. Txema, un país encantador el que nos traes.

    En la época de la dictadura franquista fue el escape a la casposidad reinante para muchos, sobre todo los que vivíais cerca. Lo recuerdo y me sonrío, como la Radio France Innternacional que oíamos.

    Ya de mayor, he ido muchas veces y es un país fascinante, precioso. No lo conozco completo, pero sí me he pateado Alsacia, la Provenza, Avignon, Nimes, Marsella y Costa Azul, París... Y el año pasado descubrimos mi marido y yo una ciudad deliciosa: Annecy. Me encantó.

    Continúa y cuéntanos cosas, que recordar es otra forma de viajar.

    Un abrazo.

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  7. Para mí, Francia, en mis sentimientos, es mi segundo país. No la conozco apenas. He estado en París, en Toulouse, en algunos pequeños pueblos del sur y en Collioure. Me encanta Francia, me encanta hablar francés, aunque cada vez lo tengo más olvidado. Así que seguiré tus entradas sobre Francia de manera entusiasta.

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  8. No tengo muchas ideas claras de cómo será Francia, pero me encantaría conocer ese país. Alguna vez escuché que los franceses eran un poco antipáticos con los extranjeros, es decir medio xenófobos, pero no sé si esto es verdad.
    Saludos.

    Muchas Gracias Total

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  9. Pues Clara en Francia, como en todos los países, hay gente antipática. Es cierto que en París son un poco estirados, demasiado creídos y si pueden resultar fastidiosos.

    Pero, el resto del país, es bastante normal. Gente corriente, aunque claro siempre puedes encontrar algún tipo desagradable. Pero en España lo mismo.

    saludos

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  10. Yo he sido de las que fui a ver "El último tango..." y lo que se encartara.
    Pero la sensación mía fue distinta.
    Año 74, primera vez que dejaba de lado la opresión de aquella nuestra realidad...
    Recuerdo con agrado (entonces aún conducía) las carreteras, parecía otro planeta.
    Los franceses algo antipáticos conmigo sí que fueron.
    Hace poco estuve en Saint Jean Pied de port y me reconcilié gatronómicamente con Francia, sí.

    Espero tus siguientes historias.

    Besos

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  11. En ello estoy querida María.

    Besos

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