miércoles, 28 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO, Y NO ES UNA BROMA

Quiero desearos a todos, desde este modesto blog, un feliz año 2012. Sé que, dadas las circunstancias, puede sonar un poco a broma de mal gusto. Pero os aseguro que mi deseo es que el año que está a punto de llegar sea lo mejor posible y que,  de alguna forma, desde nuetros blogs contribuyamos a ello.

También me gustaría que quienes abandonar definitivamente la actividad bloguera retornen. Evidetemente no es nada más que una petición y, en caso alguno, una exigencia o ni siquiera una sugerencia. Nadie se enfade.

Y, como no soy muy original, no se me ha ocurrido otra forma mejor de adornar mis palabras, trasladadas a la pantalla, que las fotos de algunas flores de mi pequeño jardín que, a pesar del ya frío mesetario, resisten de forma heroica y, claro, tampoco es una broma, pese a la fecha en la que están tomadas las fotos podría dar lugar a pensar en ello.

Así pues, feliz año a tod@s.




domingo, 18 de diciembre de 2011

AMAR ERA PECADO



                                                                 Foto: Txema


Me educaron en el silencio reverente,


en la absoluta vida recoleta


en el la obediencia y el respeto.


Crecí en la oscuridad bendecida,


en la casta ignorancia,


en el sacro aburrimiento,


en la tristeza desolada,


en la soledad no deseada.


En la escasez y en el remiendo,

en la ropa por otro usada.


En el temor de Dios


y de los hombres,


en lo clandestino y peligroso.


Todo era prohibido


Vivir era delito.


Imposible el pensamiento


Y amar… tú lo sabes,


amar como te amo,.

era el peor de los pecados.














.

domingo, 11 de diciembre de 2011

TAN DISTINTA



video

Eres tan distinta



que temo ofenderte

con mi amor irracional

y a veces tan humano.

Eres tan distinta

como un secreto tesoro

en el cielo inalcanzable.

Eres tan distinta

que apenas te conozco

y ya mi vida robas.

Eres tan distinta

como la noche lo es del día

y así alumbras mi vida.

Eres tan distinta

Que puedes ser

paz absoluta o mar bravía

Eres tan distinta

que al pensar en tu vida

Justifico yo la mía.

domingo, 20 de noviembre de 2011

EL ESPECTRO SINIESTRO DE ARMINIO


                                                               Foto: Txema


Al llegar,  nuestro personaje, se despidió amablemente del maquinista y su ayudante, llamado comúnmente fogonero, y de quienes posiblemente en alguna otra ocasión, volvamos a saber algo.


Compartir con ellos el trayecto y el tiempo fue extraordinario; el viajero aprendió todo lo que pudo; escuchó todo lo que se dijo y habló sólo lo imprescindible para no parecer grosero o falto de interés.


Al bajar, encontró ante sus ojos una ciudad pequeña y ramplona;  de esas que aparentan que lo tienen todo, o casi, pero carecen de lo esencial:  memoria, historia y,  por tanto,  resultan artificiales y frías.


Lentamente, porque nuestro hombre detesta la costumbre de caminar deprisa, se adentró en un cúmulo de calles estrechas y anchas, mezcladas sin sentido, dispuestas no al azar, que aún sería en su opinión, una forma de permitir a los dioses de la fortuna intervenir, sino con absoluta falta de tacto y de respeto por los ciudadanos que, lamentablemente, van poco a poco dejando de serlo.


En estas y otras reflexiones se encontraba nuestro viajero, cuando vio un parque totalmente vacío. Se extrañó porque la hora era ya avanzada y la temperatura agradable invitaba al paseo apacible y la tertulia sosegada.


Un templete, que jamás sería utilizado para el fin que para el que supone que nació, se erguía tan excesivo como inneccesario en el centro exacto.


Se sentó en un banco junto a una farola. Estaba preocupado por los últimos acontecimientos que ha conocido.


El viajero, pese a todo, no está aislado de la realidad.


Por algún motivo extraño, y que el narrador es incapaz de averiguar,  pensó entonces en Atenas y en Roma,  ciudades hoy tan tristes y asoladas como ese parque. Ciudades que, aún hoy, deberían ser lugares de culto y a las que buena parte del mundo deben tanto.


Y sin embargo,  arrasadas por un nuevo vendaval que procede del hielo, de la niebla, del color plomizo y gris de donde casi no hay luz, de donde todo es tiniebla.


Parece como si de nuevo hubiera surgido el espectro vengativo y terrible de Arminio, venido del norte ramplón, pero fuerte y belicoso, ignorante y brutal, pero armado de odio secular y exigiese cada día un nuevo sacrificio para su Wotan tuerto, llamado hoy mercado.


Arminio, el rubio guerrero teutón y su Gudrun , exigen sacrificios sin la más mínima piedad, convencidos de que sólo el más terrible de los castigos se puede aplicar a los indolentes: Atenas y Roma. ¡Vae Victis!


El viajero se sintió verdaderamente desolado ante la magnitud del desastre y recordó a Varo.






viernes, 11 de noviembre de 2011

TÚ Y YO


Foto: Txema




Entre tú y yo


Sobran las palabras.


Entre tú y yo


Sobran las miradas.


Porque tú y yo


Ya no somos dos.


Y tú hablas por mi


Como yo miro por ti.


Y cuando me amas


amas por los dos


Lo mismo que te amo yo.


Tus ojos son mis ojos,


Mi boca es tu boca


Tus besos son los míos.


Entre tú y yo


Solo una boca, solo unos ojos


Sólo una amor,  sólo una vida.






miércoles, 9 de noviembre de 2011

UN NOVIEMBRE MÁS

Foto: Txema

Decir

Un noviembre más,


es como decir,


un poco más viejo,


y un poco más solo.


Algunos dirán


que también

un poco más sabio.


Y me pregunto ¿para qué?


Si al final del camino,


quedará sólo una maleta


cargada más de olvidos


que de recuerdos.


De algún pequeño o gran amor,


y muchos más desamores.


De alguna palabra amiga,


y demasiados cómplices silencios,


de alguna esperanza jóven


y más añejas decepciones.


Hoy, un noviembre más,


sé aún que tú me quedas


y no sé por cuánto tiempo


porque lo que casi no me queda


Es el tiempo.

martes, 1 de noviembre de 2011

LA BALDWIN


                                                                  Foto: Txema

Al llegar a la estación vio que la locomotora, una Baldwin de los años 30, estaba perfectamente preparada para emprender la marcha. El humo negruzco que salía por la chimenea no dejaba lugar a dudas: Los maquinistas habían hecho bien su trabajo.


Encender una locomotora es complicado, y mantenerla en orden de marcha mucho más, porque requiere un tacto y una sutileza que no todos tienen.


También observó que un número indeterminado de personas se agolpaban en el andén para subir lo más rápidamente posible a los vagones. Como si el tren fuera a arrancar sin ellos. Algunos empujones y cierto griterío que desanimaron al viajero. Notó que eran turistas.


El viajero teme ser confundido con un turista.


Nuestro personaje cree que la diferencia entre un viajero y un turista es esencial: el primero absorbe y se impregna de todo lo que ve. El segundo casi nunca, sencillamente porque ni siquiera ve.


Evidentemente, nosotros, somos meros relatores y no opinamos sobre las creencias del viajero que a alguno le pueden parecer ciertamente extravagantes.


Parece que, a nuestro viajero, le molestan las prisas innecesarias porque cree que son incompatibles con la observación y el deleite de recorrer los caminos serenamente.

Por eso, aunque sabemos que no se opone al progreso y la tecnología, el viajero no es muy partidario de la “alta velocidad”. No quiere llegar en poco tiempo si ello le resta conocimientos.


Cuando algún conocido (el viajero no es asocial) le plantea que la alta velocidad sirve muy bien para los “viajes de negocios” el viajero se sorprende porque sostiene, según lo que sabemos de él, que los viajes y los negocios son absolutamente incompatibles.


El viajero tomó entonces una decisión y, pese a que tenía su billete reglamentario, se acercó al maquinista de la vieja Baldwin y le enseñó un pequeño carné. El maquinista le ayudo a subir a la locomotora y, al poco tiempo, arrancaron.


Por lo que hemos podido saber, el viajero aprendió mucho del maquinista y observó todo lo que había que observar. Pero no sabemos qué carné le enseñó.


El viajero es reservado.

sábado, 22 de octubre de 2011

COMO UN PÁJARO PERDIDO

                                                                 Foto: Txema


                                                 
Recorro hasta la extenuación



y la fatiga


el último rincón de mi cerebro.


Busco sin piedad y sin descanso


las palabras precisas y el verbo necesario.






Pero hoy me siento


como un pájaro perdido,


con la vista en un horizonte extraño,


sin saber el principio exacto


sin saber si acaba acaso.


Y, como él, temo alzar el vuelo.


y quedo preso por la angustia


en cualquier expuesta rama.






No llegan a mi mente las palabras,


se resisten, o nada significan.


Y la mano queda entonces quieta.






Por qué me cuesta tanto


Y me causa verdadero escalofrío


Decirte, amor sublime de mi vida,


Lo que para otros aparenta ser sencillo.


A ellos les basta decir…


te quiero.

viernes, 14 de octubre de 2011

LA DAMA LECTORA Y DOÑA JULIA


Foto: Txema

Al poco tiempo de estar sentado,  se percató de que en un banco cercano al suyo, a esacaso metros a su derecha y casi frente al sol, una dama sostenía sobre las rodillas un libro.  Le llamó la atención porque creyó observar que,  con el dedo índice de su mano izquierda,  marcaba los renglones para no perder de vista la línea de lectura.


Se fijó también en los pies, levemente fuera del calzado, sin duda para estar más cómoda y no distraerse de lo esencial (leer) y también se percató del contraste del blanco y el negro de su ropa y su pelo.  Erguida y digna, la dama, leía.


Ya sabemos que el viajero,  o al menos así lo intuimos,  es dado a los recuerdos. No es de extrañar que, entonces,  casi de forma inmediata,  retrocediera más de 50 años en su vida y trajera a su mente un nombre: ¡Doña Julia!


Como consecuencia de este retroceso en el tiempo, rememoró su primer colegio;  los techos muy altos,  las lámparas de él colgadas,  como una especie de gigantescos globos blancos, que alumbraban escasamente;  los pupitres de madera desgastada con asientos duros y móviles en curiosos 90 grados;  la pizarra enorme de color verdoso y el frío; el tremendo frío de las mañana mesetarias.


Doña Julia fue la primera maestra del viajero.


Esbozó un proyecto de sonrisa (habitual mueca en el viajero) al observar a la dama leer de aquella forma. ¿Qué pensaría doña Julia si estuviera allí?  Ella,  quien se afanaba tanto para que los niños, casi aún párvulos,  no colocaran el dedo índice sobre los renglones para que aprendieran a leer sin necesidad de esa ayuda adicional.


El viajero fue regañado alguna vez por este motivo por la propia doña Julia.


Pensemos que es muy posible que la dama tenga ya los años suficientes como para tener que ayudarse de alguna forma para no perder el hilo de la lectura. También puede ocurrir que su vista falle o, sencillamente, estuviera deslumbrada por el sol, pese a las gafas oscuras delante de sus ojos.  El viajero, comúnmente discreto, no indagó sobre esta cuestión.


Doña Julia entendería esas posibles circunstancias de la dama como entendió las de los niños.


El recuerdo de doña Julia le emocionó y se dio cuenta de la gran necesidad que hay de personas como ella para que los niños puedan llegar a ser observadores y viajeros.


El viajero tomó su libro,  lo abrió por la página por la que había abandonado la lectura al ver a la dama,  y prosiguió la misma con el índice marcando los renglones a la espera de que doña Julia viniera a recordarle cómo se debe leer.


martes, 11 de octubre de 2011

MEDITACIONES SOBRE EL OTOÑO

                                                  Foto: Txema
El viajero es consciente de que el otoño le produce cierta tristeza. Nos ha contado, ahora que lo conocemos un poco mejor, que lo que más le inquieta es la prematura falta de luz en los atardeceres.


Podemos descartar que tenga miedo a la oscuridad porque el viajero definitivamente no es un hombre asustadizo. Tiene a la falta de luz el mismo horror que los ciegos tienen a su ceguera. Sólo eso.


Ama la claridad y aprecia su valor frente a las tinieblas.


El viajero detuvo su paseo para contemplar los contrastes que la luz del sol provocaba en la vegetación, los juegos de luces de mil tonalidades que, mezclados con los sonidos del agua, producían en su mente un recuerdo especial: luz y sonido.


Se acordó de su juventud y se dio cuenta de que cada otoño también le recuerda que su vida declina; que cada año son menores los contrastes en su interior y que, a diferencia de la vegetación que podía ver ahora a su  alrededor,  él no rejuvenecía jamás. Sabe que cada otoño se apaga algo más la luz de su mente y se alejan los sonidos. Y tiene miedo.


El viajero se sintió un poco desolado y, sin volver la vista atrás, siguió su camino.

lunes, 10 de octubre de 2011

NOCHE DE LUNA LLENA

                                                                  Foto: Txema 

                                                         Noche de luna llena,


                                                         noche llena de ti,

                                                         de tus ojos negros,

                                                         de tus manos claras,
  
                                                        de tus palabras,

                                                        de tus silencios,

                                                       de tus recuerdos,

                                                      de tus olvidos,

                                                      de tus sies,

                                                     de tus noes,

                                                     de tu risa,

                                                     de tu llanto...

                                                    noche llena de ti,

                                                    noche de luna llena





martes, 4 de octubre de 2011

EL NOMBRE OCULTO

Hace algún tiempo,


cuando la tierra


Era solo una,


con la mar,


Y el silencio y las tinieblas


reinaban absolutas,



nació una estrella.


Y entonces,


fue el azul,

y fue el agua

y fue el fuego


y fue el aire y fue la vida,

y fue la luz y fue el amor.



Y esa estrella tiene

nombre de mujer,



Tu nombre, que conozco


pero no pronuncio,


y quiero oculto,

como un tesoro.





sábado, 1 de octubre de 2011

EL HOMBRE DEL ACORDEÓN

El viajero, de quién ya antes hemos conocido algo, divisó, mientras caminaba despacio, a unos pocos metros de él, a un hombre sentado en una pequeña silla y con un acordeón sobre las piernas. Se dio cuenta de que las personas que andaban por allí procuraban separarse lo más posible del hombre.

Cuando llegó a su altura, se detuvo y buscó instintivamente en su bolsillo algunas monedas para dárselas, porque el viajero es solidario, dentro de sus posibilidades, con las necesidades de otros.

Pero, el hombre del acordeón le detuvo con un gesto y le preguntó que por qué le daba esas monedas.

El viajero, algo sorprendido, contestó que había pensado que esas monedas le podrían ser de alguna utilidad.

El hombre contestó que, efectivamente, esas monedas le serían de gran utilidad pero que él estaba allí para tocar el acordeón y no para recibir limosnas y que si después de escucharlo, quería entregarle algunas monedas por su trabajo, lo podría hacer libremente.

El viajero se sentó en el suelo frente al hombre del acordeón y escuchó. Al acabar de tocar, el viajero se levantó y sin decir nada se fue.

Algunos días después, el viajero volvió a encontrar al hombre del acordeón en el mismo sitio y se dispuso a entregarle algunas monedas que el hombre del acordeón aceptó, al tiempo que le preguntó si quería escuchar alguna melodía.

Después de escuchada la interpretación, el viajero se levantó, se despidió del hombre del acordeón,  quien había comprendido que pedir no es siempre indigno y que la solidaridad no es lo mismo que la limosna.

El viajero, en adelante, siempre escuchará primero.


                                         Foto: Txema










martes, 20 de septiembre de 2011

UNA DONA NECESSÀRIA (UNA MUJER NECESARIA)

Vull que sàpigues



Que la teva lluita,


és també la meva.


Vull que sàpigues


Que la meva mà


està a les teves mans.


Vull que sàpigues


Que la distància t'apropa.


Vull que sàpigues


Que cada dia et recordo.


Vull que sàpigues


Que ets necessària.


Vull que sàpigues


Tot això i molt més


Vull que sàpigues


Que recordo el teu nom, Gèni

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Castellano

Quiero que sepas


Que tu lucha, es también la mía.

Quiero que sepas

que mi mano está en tu mano.

Quiero que sepas

que la distancia te aproxima

Quiero que sepas

que cada día te recuerdo

Quiero que sepas

que eres necesaria

Quiero que sepas

todo eso y mucho más.

Quiero que sepas,

que recuerdo tu nombre, Gèni.

domingo, 11 de septiembre de 2011

LA SOLEDAD

                                          Foto. txema

                                                             Tu soledad y la mía




                                                             son como esa barca,
    
                                                             amarrada a un destino


                                                            que jamás avanza.


                                                            Tu soledad y la mía


                                                            esperan en la proa


                                                            sin otro horizonte


                                                            que su libertad.


                                                            Tu soledad y la mía


                                                            Buscan un timonel


                                                           para alcanzar juntos


                                                           el ancho mar
                                                          
                                                           de la eternidad.


                                                           Tu soledad y la mía


                                                           nacieron el mismo día


                                                           y son la misma soledad.


                                         

domingo, 14 de agosto de 2011

CLEMENTE OSCURIDAD



Clemente oscuridad
que mi pensamiento invades
y conviertes lo que fue luz
tan sólo en un recuerdo
con nombre de mujer.

Me sumerges en  la negritud absoluta,
mientras espero  paciente y en silencio
el sonido de su voz liberadora,
que a su edén dejará volar mi vida.

Y en su nombre, aún oculto,
se abrirán por todos los tiempos, 
las puertas del luminoso parnaso,
donde nadie es ciego
porque no necesitan ver.

Y  cuando en mi interior
asome por fin 
la tenue luz de una vela 
ya podré esperar tranquilo  
el final de las tinieblas   
y cantar el nombre de mi amada


                                                                    Foto: Txema

domingo, 7 de agosto de 2011

LA FUENTE OLVIDADA

La  fuente,  anclada  en una esquina de la plaza,  sintió que ya era demasiado vieja,  casi una inútil existencia.  Recordó,  entonces,  con  cierta desolación,  los primeros años de su ya larga vida,  cuando la curiosidad y el regocijo  general,  conquistaron a tantos que se acercaban a beber,  especialmente en las soleadas y largas tardes de la primavera.

Ufana  en aquel tiempo por los comentarios laudatorios a su esbelta figura,   y  porque  su fama traspasaba los límites estrechos de aquella plaza,  reflexiona en su soledad,  sobre lo efímera que es la gloria y cuán olvidadizos son esos que llaman humanos. O,  ¿es que, acaso,  ya no tienen sed?

Allí,  antes, coqueteaba con los muchachos que intentaban seducir a sus ninfas,  escuchaba silenciosa y discreta  a los amigos y los que no lo eran tanto; todos tenían a aquella fuente como referencia y testigo:  “te espero en la esquina de la fuente;  nos vemos junto a la fuente”.  Hoy, sin embargo, silencio, sólo silencio. 

Es posible que su color verde,  que otrora fue brillante y llamativo,  y ahora se muestra oscuro y anémico,  no atraiga  ya la atención de quienes por allí pasan.  Es posible que ya no queden personas que deseen   un testigo,  siempre mudo pero fiel,  de charlas y promesas de eternos amoríos.

Cada cierto tiempo,  siempre el mismo,  una gota liviana y delicada consigue con su paciente monotonía que aparezcan unas ondas gráciles, casi imperceptibles, una especie de grito de doloroso socorro, de llamada a la piedad,  para recordar a todos que aún existe, que está viva y dispuesta a saciar la sed de quien lo desee:


"Escuchad, si, ya sé que soy vieja y he perdido mi lozanía de antaño, pero aún tengo agua, aún os puedo  servir,  no me dejéis morir abandonada en mi tristeza". 

A sus pies,  algunas hojas secas y amarillentas,  revolotean suavemente, sin estridencias ni ruido,  anunciadoras del otoño que se ya acerca.  Observan burlonas y saben que será entonces cuando la fuente, anclada en su vieja esquina,  se quedará en a más absoluta soledad,  apenas arropada por un débil sol y aterida en las noches heladas.

foto. Txema
La fuente,  olvidada, sabe que su agua, todavía limpia y fresca,  ya no reflejará jamás los besos robados,  ya no esconderá  las promesas incumplidas de eternos amoríos.

sábado, 30 de julio de 2011

UN HOMENAJE



De vez en cuando,  la verdad es que cada vez lo puedo hacer con menor frecuencia,  me agrada eso que se  suele denominar  como  “darse un homenaje”.  No tiene porqué ser muy costoso pero,  si ello es posible,  sí  que suponga algo muy distinto de lo que es cotidiano, un poco innovador.

Normalmente,  por no decir que en  la mayor parte de las ocasiones.  me suelo decantar por comer algo especial, un poco más elaborado,  acompañado de un buen vino;  práctica que, afortunadamente y hasta nuevo aviso,  se puede hacer perfectamente en nuestro país.

Y digo lo de hasta nuevo aviso, porque al paso que vamos,  es posible que la comida y la bebida pasen a engrosar la larga lista de pecados o prohibiciones con las  que fundamentalistas de uno y otro signo,  nos amenazan permanentemente para preservar nuestra salud corporal y espiritual.

Bien,  el caso, es que en el curso de mis investigaciones vinícolas descubrí un buen caldo francés, de Vaucluse,  localidad cercana a Aviñón que es, dicho sea de paso, una de las “cités françaises” que más me gustan y de las que tengo un mejor recuerdo. Además es la patria de Mireille Mathieu que ya sería,  por si sólo, suficiente motivo de alabanza.

El vino en cuestión, protegido bajo la denominación Pays de Vaucluse y llamado Domaine des Tours, pertenece a una bodega que tiene más de un siglo de historia,  ya  que fue fundada en 1880 por un señor llamado Albert Reynaud que era notario en Aviñón y que se quedó sordo a los 45 años, circunstancia que debe de ser incompatible con la función  del notariado.

Así que ni corto ni perezoso,  dejó Aviñón y se fue a Vaucluse donde creó la citada bodega que, afortunadamente,  fue  desarrollada por su hijo Louis quien fue el primero que embotelló el vino.

El que yo compré es un tinto muy aceptable y que estaba en oferta porque ya quedaban pocas unidades (jajá), así que no tuve que hacer una inversión demasiado alta.  Todavía queda alguna botella que caerá en alguno de esos homenajes. No será difícil encontrar algún motivo que me permita descorcharla.


Vaucluse es, además, la  ciudad natal de la madonna Laura,  aquella inalcanzable dama provenzal a quien Petrarca conoció en una iglesia de Aviñón, según parece,  y a la que dedicó su maravilloso Cancionero.

Disfrutemos, entonces, del cancionero petrarquiano, rememoremos a Laura,  pensemos en Luna y su cisma y todo ello en compañía del vino de la bodega de nuestro amigo Reynaud a quien la naturaleza dejó sordo para nuestro gozo.

sábado, 23 de julio de 2011

LA MUERTE DIGNA




Tras leer a María Jesús, de Paradela,  mujer sabia de la que siempre se aprende algo,  he recordado que,  al igual que ella,  soy de los que siempre tengo presente la muerte.  Pero a diferencia de ella, sí con tristeza y aún más con horror.


Tal vez,  sólo tal vez,  la palabra exacta no sea horror a la muerte,  sino a sus prolegómenos,  a la forma en la que se anuncia  y se va desarrollando. En definitiva,  es miedo al dolor insoportable, al sufrimiento innecesario.


Por eso, no entiendo a quienes se oponen, por el motivo que sea, a que las personas enfermas sin posible solución científica,  la única en la que creo,  puedan decidir de acuerdo con la Ley la elección una muerte digna de forma absolutamente libre.

No entiendo que por motivos, supuestamente morales, se quiera prolongar artificialmente la vida, incluso contra la voluntad expresa de quien padece. Rechazo categóricamente que esto pueda llegar a imponerse como norma legal.


También es posible que en esto influya el hecho de que, desgraciadamente, he conocido en primera persona, el sufrimiento que supone alargar sin necesidad la agonía de alguien, a sabiendas de que todo lo que se hace no es para buscar una solución médica, sino para prolongar la vida inútilmente.


“No se preocupe, no está sufriendo”. Esta frase, a la que acuden los facultativos para justificar su actitud, posiblemente, en la mayor parte de los casos, con la mejor intención y para tratar de aliviar la pesadumbre, olvida que el sufrimiento se traslada automáticamente a otras personas que, desgraciadamente, en muchos casos no son atendidas por nadie.


Horas y horas en habitaciones de hospital, en plantas de cuidados paliativos, viendo como cada día alguien que ha estado a tu lado ya no está porque ha fallecido, compartiendo y siintiendo otros dolores que no te son ajenos, con los que te llegas a identificar.


Si, reconozco que me horroriza la posibilidad de llegar a ser una carga adicional para alguien y, por ello, no entiendo a quienes por cualquier motivo querrán impedirme evitar a otros ese sufrimiento innecesario. Así que quiero elegir.