miércoles, 12 de agosto de 2009

RAFAEL: LOS AÑOS SIN MEMORIA

"Quise olvidar todos aquellos años de sufrimiento y agonía y con el tiempo los convertí en años sin memoria" (Rafael)



Nuestro hombre permanece casi toda la mañana en la Puerta del Sol. No quiere moverse de allí y, aunque no tiene conciencia exacta de lo que ha pasado o está pasando, quiere saber y, por ello, presta atención a los comentarios y a los rumores que le llegan de las personas que en aquel lugar se han concentrado y que, como él mismo, están jubilosos.

Poco a poco, va sabiendo algunas cosas; por ejemplo, que el detestado borbón ha sido expulsado de España y que a esa hora ya ha salido del país con rumbo a Roma, donde será acogido para vivir el resto de sus días, aunque ha intentado por todos los medios a su alcance mantener el trono, si bien en la nota que deja a los españoles miente una vez más al decir que se va porque no quiere provocar un derramamiento de sangre.

Rafael percibe que lo que está sucediendo ante sus ojos es algo importante, no sabe con certeza por qué, no tiene una idea exacta de qué significa proclamar la república, pero tiene la esperanza de que algo puede mejorar en su vida. Que no es posible que toda aquella gente se congregue en Madrid y en otras ciudades de España, según va sabiendo por las informaciones que le llegan, para que todo siga igual que antes.

Ahora, tiene además otra preocupación añadida porque su mujer está embarazada. Ya no serán tres bocas que alimentar, sino cuatro y eso supondrá la necesidad de más dinero y de más esfuerzo y de más horas de trabajo. Por eso quiere, desea, pensar que los acontecimientos que está viviendo van a suponer algún cambio importante en su vida.

Pero, la república que nació sin violencia, tiene serios enemigos; los de siempre, esa derecha montaraz, ultramontana, caciquil, que no va a consentir fácilmente que le eliminen lo que considera sus seculares derechos heredados de padres a hijos por gracia divina. Y buena parte de esa derecha ya está conspirando en los cortijos del sur y en las sacristías de la vieja Castilla y Navarra.

Además, las masas, entre las que está Rafael, mal aconsejadas, peor dirigidas y con muy escasa formación política ayudan, con su impaciencia y sus actos violentos, a que los incidentes se sucedan prácticamente un día tras otro haciendo muy difícil el desarrollo del nuevo régimen.

Rafael se mantiene al margen, o mejor quiere mantenerse al margen, porque en realidad no puede. Él lo que desea es tener trabajo para poder mantener a su familia y no entiende por qué en muchas ocasiones sus propios compañeros de trabajo, son los que con su actitud impiden esto. Muchas veces duda, no sabe que hacer, pero, al final, siempre se decide por seguir adelante. Sabe que no hay vuelta atrás.

En ocasiones se desespera y recurre a amigos y conocidos para que le proporcionen alguna chapucilla y ganar algunas pesetas más. El riesgo es grande porque supone contravenir las decisiones de huelga de los sindicatos. Pero no hay otra manera de salir adelante.

Sin embargo, las cosas empiezan a complicarse cada vez más. Y en el caso de Rafael hay que sumar, a la situación general de incertidumbre, la tristeza que supone la pérdida de su hijo a los pocos días de nacer. Es este uno de los muchos palos, aunque él no lo sabe, que le va a deparar la vida a partir de entonces.

Y tal vez por eso, es esta una de las etapas con más sombras en la vida de nuestro héroe. Una época que, incluso para aquellos que le conocieron muy bien, resulta casi desconocida, sobre la que él guardó siempre un mutismo casi absoluto. Una etapa que es mejor olvidar, incluso pensar que jamás existió. Los años sin memoria.

Han pasado sólo tres, desde que se bajó del tren en la estación de Mediodía y han cambiado tantas cosas que a Rafael a veces le produce vértigo y preocupación. Por primera vez pierde algo de su fe y se siente solo.

Nuevo embarazo y nueva esperanza. Y en la calle más incidentes y más complicaciones. Resulta complicado llevar con regularidad un jornal a casa y, para mayor calamidad, en el sector de la construcción es uno de los que más se nota la crisis de 1929. La patronal aprieta, los sindicatos responden, huelgas, incidentes, detenciones...

En 1932, nace el segundo hijo de Rafael, justo cuando el general Sanjurjo y otros elementos de esa derechona fascistoide organizan un golpe de estado que fracasa rotundamente. Es el 10 de agosto de 1932 y la historia va a dar un giro importante que tendrá repercusiones en la vida Rafael pero, él, aún no lo sabe.


continuará...

15 comentarios:

  1. Malos tiempos le tocó vivir.
    Sigo atenta a esta narración tan interesante y bien escrita.

    Besos

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  2. Pobre Rafael, no levanta cabeza, no me extraña en los tiempos que le ha tocado vivir y me temo que los que vendrán seran peor.Besos mañaneros.

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  3. Lo que queda por contar es bastante peor y me va a contar trabajo. No va a ser agradable traer a la memoria algunos recuerdos, tened un poco de paciencia.

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  4. (Otra vez -afortunadamente- el continuará.....).

    Nos has enganchado, Txema, y no es hablar por hablar.Te restará lo peor por contar, pero como real que es, no se puede modificar al antojo.

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  5. Pueas sí, pobre Rafael.

    Espero a la siguiente parte.

    Mil besoss

    Sara

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  6. Nuestro Heroe, Rafael envuelto sin saberlo, ni pretenderlo en esta espiral de acontecimientos que estan por llegar.. con estas criaturas y este último bebé acabado de nacer... y que tendrá 4 añitos tan sólo cuando el h... de p... mayor decidirá poner a sangre y a fuego, con bendición de la cavernícola institución que todos conocemos, este País..
    Me temo, yo también, que lo que está por venir será más , mucho más dramático para él , para nuestro Rafael y su familia,y para tantas otras ..

    Un beso, Txema.

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  7. Maravillosa historia que como dice el resto nos tiene enganchadísimas. Es una historia dura y sabiendo que es real, aún más sobrecogedora.

    Por cierto, mi querido Txma, no se porque presiento que el comentario que te dejé en la entrada anterior sobre mi opinión en relación con las "idealizaciones", pudo molestarte.

    Espero que no, querido y si fuera así te pediría, aquí en tu casa mil perdones. A veces es lo que tiene no ver la cara del otro cuando se hablan temas profundos. Lo siento.

    Un beso

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  8. Carmen no te preocupes. Lo cierto es que elegí mal la palabra y eso que soy un obseso del lenguaje, en parte de debido a mi trabajo que me obliga a ello.

    Hago un inciso. No sé si os he dicho que trabajo en un medio de comunicación y soy uno de los responsables de la edición, es decir el último que ve la noticia antes de que salga a la luz y tiene que dar el visto bueno, en cuanto a enfoque, orientación, extensión y "perfección" en el texto. Y tengo a mi cargo a otros cinco editores que me consultan a la más mínima duda. Es decir un responsabilidad importante.

    Pero, en fin. el caso es que elegí mal la palabra idealización. No quería decir que se estaba produciendo un proceso de beatificación, ni mucho menos.

    Pero, por desgracia, he tenido a lo largo de mi vida, una serie de experiencias en las que muchas personas han puesto su confianza en mí de tal forma que ha llegado a ser un problema para mí. Y si, en cierta medida me han idealizado, con las consecuencias tan penosas que esto tiene casi siempre para el idealizado y para el idealizador o idealizadora.

    Algún día os contaré, si no os parece demasiado pretencioso, cosas que me han sucedido verdaderamente increíbles.

    Pues bien, con tanto elogio inesperado y casi unánime a mis escritos, he revivido alguna de esas situaciones en las que me sentí como una especie de oráculo infalible. Pero ¿cómo es posible?

    Además, también ha influido que en este blog, salvo el ciudadano Troll, todas sois mujeres, lo que agrava más la cuestión, pues en el 90% de als ocasiones han sido mis mayores valedoras.

    Reconozco que no he elegido el mejor método para aclarar la cuestión. Porque claro, efectivamente, todo hemos cometido errores y hemos causado daños a terceros.

    Creo que ha sido peor el remedio que la enfermedad.

    un beso

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  9. Gracias Txema, no hay cosa que más me moleste que los malos entendidos. Quizás en mi comentario tuvo mucho que ver mi absoluto rechazo a la dependencia, porque siempre he pensado que nada tiene que ver eso con el afecto, la admiración, el enamoramiento. De las dependencias más ingratas está, siempre a mi juicio, la idealización que como su nombre indica se aleja del modelo real y a partir de ahí viene el desengaño y la hecatombe.
    A mi no me ha ocurrido, no la he experimentado gracias a los dioses pero he visto personas, generalmente mujeres, cercanas que han caído en una idealización falaz y la han padecido.
    Quizás esta forma de pensar mía explica el comentario que hice.
    Un beso Txema y nos seguimos viendo como hasta ahora, con respeto, cariño y especialmente con muchas sonrisas.

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  10. La misma sensación que tu escrito anterior... el trasladarse a una época y unos baremos que nada tienen que ver con los que estamos acostumbrados, en una gran parte por suerte y, en una pequeña parte a efecto humano particular, por desgracia.

    Lo que queda será duro, pero así son las cosas, y jamás lo debemos olvidar ni dejar de sentir en un momento dado para saber valorar lo que hay que valorar de verdad.

    Saludos.

    PD: mi opinión es que la idealización es algo que uno debería perder de vista en gran medida desde el momento que se toma conciencia de que somos polvillo cósmico casi invisible en un mundo y cultura que, encima de ser creado desde nosotros, desconocemos... Cada uno hace lo que le parece y como puede, pero no existen héroes ni villanos más allá de los cuentos... Ni en las personas, ni en sus ideas.
    Sea como sea, insisto en que te ennoblece aclarar ese aspecto para evitar esa idealización que, obviamente, tampoco tú has de padecer en una u otra dirección con nosotros o con cualquiera.

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  11. ¿Esto lo escribiste tú? Está interesantísimo, ¿es una historia real, no?... bueno, veremos cómo sigue.
    Saludos.

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  12. Clara, has leído la primera parte?

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  13. "Quise olvidar todos aquellos años de sufrimiento y agonía y con el tiempo los convertí en años sin memoria" Es una de esas frases lapidarias, que se te clavan en la retina y curiosamente en la memoría nada más leerla.
    Sigo esperando a Rafael, acércanos más a él, aunque duela.

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  14. Por cierto, ¿puedo enlazar este blog? Besos

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  15. Por supuesto Anabel puedes enlazarlo cuando quieras y muchas gracias por tu interés. Pero no me des más sustos!

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