martes, 18 de agosto de 2009

RAFAEL: LOS AÑOS DE LA FURIA

Rafael sabe que tiene que participar, que las indicaciones de su sindicato esta vez no puede desoírlas, que no se trata de una huelga de las muchas como las que se ha visto obligado a hacer años atrás y que a veces le han perjudicado. Es consciente de que después de todo lo que ha pasado, no puede quedarse en su casa.

Durante los cuatro años anteriores, desde que le dejamos preocupado por el intento de Sanjurjo, los acontecimientos no le han dado muchos días para las alegrías, para los momentos de descanso, para poder disfrutar por fin de la vida; esa que en 1931 él vislumbraba en aquella bandera tricolor de la Puerta del Sol. Para Rafael nada ha sido como esperaba. Ya ni siquiera tiene un recuerdo claro de aquel 14 de abril de 1931.

Ahora, tiene tres hijos, porque en 1935 ha nacido su hija, que en febrero de 1936, tiene apenas un año. Piensa en que si se queda en casa, siempre dudará de si esa actitud puede contribuir a que nada cambie. Rafael no es un hombre que entienda de política, pero sabe de la vida. Decide que tiene que votar.

Las elecciones de febrero de 1936 las gana el Frente Popular y, consiguientemente, puede formarse un gobierno que sustituya al del conservador Manuel Portela Valladares, hombre políticamente ambiguo. Con la victoria de estas candidaturas se pretende cerrar las heridas que se han ocasionado durante el denominado bienio negro. Rafael se alegra de ver a Manuel Azaña en la presidencia del Gobierno. Alguna vez le ha oído en algún mitin y le ha gustado lo que dice, lo que promete. Nuestro hombre, aún no tiene 30 años y aún es tiempo de creer. Va a ser la última vez, pero no lo sabe.

Lamentablemente Azaña sólo será presidente del gobierno hasta mayo de ese mismo año, cuando es nombrado presidente de la República. Este es uno de los mayores errores políticos de ese periodo.

El 18 de julio de 1936 es una de las jornadas más trágicas de la historia reciente de España. Ese día que, durante tantos años fue festivo, empezó uno de los episodios más sangrientos de nuestra vida como país. Rafael no va a ser ajeno a los acontecimientos. Más bien al contrario, va a tener un protagonismo indeseado.

Rápidamente su sindicato le moviliza para defender la legalidad republicana e impedir que el golpe de estado triunfe en Madrid. Finalmente se reduce a los sublevados y en la capital de España empieza entonces uno de los periodos más negros de su convivencia. Rafael ha estado en el Cuartel de la Montaña y no podrá olvidarlo. La ferocidad desatada amedrenta su alma de campesino andaluz. No entiende y no quiere entender nada.

Rafael es destinado con otros compañeros de su sindicato a impedir, dentro de sus posibilidades, que se produzcan esos actos vandálicos. No es un hombre especialmente religioso, sus participaciones en la Semana Santa de su ya lejano y casi olvidado Iznajar eran más bien fruto de la tradición que de la fe.

Pero recuerda haber visto personas que considera gente de bien, con esa fe que él no tiene, personas devotas que jamás han hecho mal a nadie y, por eso, da un paso a la hora de defender lo que cree que el se debe defender. No es un trabajo fácil, el furor, el odio contenido durante tantos y tantos años de injusticia, son mucho más fuertes que la voluntad de cinco pobres sindicalistas aunque alguno de ellos esté armado.

Sin embargo, a veces el poder de su palabra, es mucho más convincente que todos los uniformes y las insignias que lleva y mal que bien, consigue salvar más de una vida y más de un cuadro y a veces una simple imagen a la que tiene que proteger con su propio cuerpo. Son horas amargas y de desolación para Rafael. Su mujer recuerda haberle visto llorar por primera vez.

Los meses pasan y la situación se complica cada día más. No se trata de una intentona como en 1932. Los enemigos de la República reciben esta vez importante ayuda del exterior. Más que importante, decisiva. Rafael ve por las calles de Madrid gentes extrañas que hablan en un idioma que él no entiende en absoluto pero, de nuevo, su instinto le dice que han venido en su ayuda, y se alegra de poder compartir con ellos lo poco, cada vez menos, que va quedado en Madrid. Le dicen que son rusos. Desde entonces tendrá, el resto de sus días, un especial aprecio por ese pueblo.

La guerra está a final de 1938 irremediablemente perdida y ya son pocos los que lo dudan. Nuestro héroe pierde mucho más, pues su segundo hijo, de seis años, muere a causa de una difteria. Él lo sabrá bastante después porque, en ese momento, está ya en el frente, en tierras de Valencia, donde finalmente tiene que afrontar la humillante derrota.

Rafael es conducido de inmediato a un campo de concentración.

Continuará

10 comentarios:

  1. Querido Txema, aunque sabemos lo que va a ocurrir a Rafael, ese conocimiento no nos quita ni un ápice de la angustia de saber el drama que va a vivir. Él y tantos y tantos miles de españoles.

    Mañana me voy unos días pero me voy conectada (lamentablemente). Si puedo vendré a verte.

    Un abrazo

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  2. Seguimos a Rafael, le estamos cogiendo cariño, lo sentimos cercano gracias a tu forma de expresar sus vivencias.
    Un abrazo, Txema.

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  3. Pobre Rafael....la última frase me ha dejado completamente desolada a la par que expectante por conocer su futuro....

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  4. Al pobre le va a pasar de todo, pobre hombre.

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  5. La última frase es... terrible. Esperemos que la vida le dé un giro de 380º o está perdido...pobre...

    Seguiremos tus relatos Txema.

    besoss

    Sara

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  6. Parece que estoy oyendo otras historias muy parecidas...

    Saludos

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  7. Hola, Txema:

    Vengo a darte las gracias por el comentario tan maravilloso que has dejado en mi blog, en el tema de los impuestos, realmente, me ha encantado, y nada más de leerlo, vengo aquí a darte las gracias, y a comunicártelo.

    La verdad es que no sabía que eras militante de IU, pero ahora que ya lo sé, y con personas con ideas tan abiertas, coherentes, reflexivas, acordes, como tú, con esas opiniones, dejan grandes huellas y un gran ejemplo, y simpatía para un partido político, me ha gustado mucho tu reflexión.

    Me quedo saboreando tus blogs y tus escritos, y gracias, de verdad.

    Un beso.

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  8. MARIA, soy yo quien tiene que estar agradecido, y mucho, por tus alabanzas inmericidas del todo.

    Creo que el planteamiento del tema de los iompuestos es necesario. Y además opino que sacar estos asuntos en los blogs, como tú has hecho, es muy positivo, porque muchas veces nosotros estamos encerrados en nuestra propia organización, con nuestros compañeros y perdemos contacto con la realidad, con los ciudadanos.

    Asi que ánimo, y pese a que a veces se produzcan intervenciones desafortunadas o destempledas, no cejes en el empeño de debatir porque para nada perjudica eso a la democracia. Más bien al contrario, la fortalece.

    Los políticos, grandes y pequeños no somos en absoluto intocables.

    Un saludo y te reitero mi gratitud y simpatía.

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  9. TXEMA

    Me gusta mucho tu manera de pensar, los pensamientos tan abiertos que tienes, y, sinceramente pienso, desde mi punto de vista, que, para que los ciudadanos votemos a un partido u a otro lo que más influye, es la personalidad, ideas, mentes abiertas de los políticos y militantes que lo integran, pienso que tiene gran influencia, y que dan mucha esencia a cada partido; y no el partido en sí.

    Das ánimos para escribir sobre estos temas tan importantes en la vida de los ciudadanos, que somos quiénes más sufrimos todo ello, y que, como dices, quizá vosotros no os deis tanta cuenta de ello por estar tan dentro de la política, por eso está bien que os deis cuenta cómo sufrimos, cómo sentimos los ciudadanos del día a día, y que por ello, no tiene nada que ver peligrar la democracia, como otras personas, con mentes más cerradas pueden pensar.

    Porque la democracia es la libertad de expresión, y decir, sin temor, lo que sentimos, sin represiones, como se hacía en los tiempos de Franco.

    Lástima que haya personas tan cerradas, que no sepan escuchar a los demás, aunque no compartan las ideas, pero siempre, es muy positivo, saber escuchar a todos, tengan o no, las ideas que tengan los demás.

    Porque ninguna opinión es más sabia que otra, porque todas cuentan, porque todas son importantes, y ni la tuya, ni la mía, tiene que ser más que la de los demás, como otras personas pueden creer.

    Seamos abiertos y dialoguemos, para aprender de todos los demás.

    Igual te digo, mi total simpatía, gratitud, y un placer haberte descubierto, eres un gran ejemplo para el partido.

    Un beso.

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  10. ¡Ah! se me olvidaba decirte, que dejo tu blog enlazado en las listas de los míos.

    Otro beso.

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