Ignoro si en otros lugares de España se dice aquello de “por San Blas la cigüeña verás y si no la vieres año de nieves”. Supongo que si, que será un refrán muy común y, por lo que hace a este año, está plenamente acertado.
Con bastante retraso, respecto al tres de febrero, día de ese santo, mis cigüeñas ya han llegado. Ya las he visto en su nido, aletear y crotorar con su largo pico (por eso supe que había vuelto). Un nido que, curiosamente, no han construido sobre la torre-campanario de la iglesia, como era costumbre ancestral de estas aves transportadoras de vida, sino en lo más alto de una grúa, justo sobre el contrapeso de cemento.
La verdad es que la iglesia d mi pueblo es muy bajita para poner un nido de cigüeñas y éstas, aves verdaderamente inteligentes, han optado por situarse en un plano más alto, desde donde nos pueden observar con más tranquilidad y estar a salvo de contingencias desagradables en forma de “homo sapiens”.
Pero también estoy preocupado, porque temo que algún día la grúa desaparezca, una vez que se acabe la obra para la que está destinada, y las cigüeñas vean en peligro su nido, que es como decir su vida y la de su especie. Espero que por lo que se refiere a esa obra se alargue la crisis lo más posible.
Por si acaso, ya me he puesto en contacto con el concejal de IU en al Ayuntamiento para que se interese por mis cigüeñas, que pasen a ser protegidas y que la grúa, si se desmonta no constituya un peligro ni daño para esas aves. Espero que haga algo porque es persona con cierta sensibilidad.
¡Como cambian los tiempos! Ahora las cigüeñas se tienen que adaptar a las circunstancias y aposentarse allá donde buenamente pueden, víctimas del progreso, de la sociedad insensible a la que no le importa lo más mínimo si por San Blas vienen o no las cigüeñas.
En fin, el caso es que a mí me gusta pasar un rato sentado y observando sus movimientos, ver como levantan majestuosas el vuelo y vuelven con algo de comer para sus crías. Me gustaría que se quedaran definitivamente.

