Foto: Txema
Noche de luna llena,
noche llena de ti,
de tus ojos negros,
de tus manos claras,
de tus palabras,
de tus silencios,
de tus recuerdos,
de tus olvidos,
de tus sies,
de tus noes,
de tu risa,
de tu llanto...
noche llena de ti,
noche de luna llena
lunes, 10 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
EL NOMBRE OCULTO
Hace algún tiempo,
cuando la tierra
Era solo una,
con la mar,
Y el silencio y las tinieblas
reinaban absolutas,
nació una estrella.
Y entonces,
fue el azul,
y fue el agua
y fue el fuego
y fue el aire y fue la vida,
y fue la luz y fue el amor.
Y esa estrella tiene
nombre de mujer,
Tu nombre, que conozco
pero no pronuncio,
y quiero oculto,
como un tesoro.
cuando la tierra
Era solo una,
con la mar,
Y el silencio y las tinieblas
reinaban absolutas,
nació una estrella.
Y entonces,
fue el azul,
y fue el agua
y fue el fuego
y fue el aire y fue la vida,
y fue la luz y fue el amor.
Y esa estrella tiene
nombre de mujer,
Tu nombre, que conozco
pero no pronuncio,
y quiero oculto,
como un tesoro.
sábado, 1 de octubre de 2011
EL HOMBRE DEL ACORDEÓN
El viajero, de quién ya antes hemos conocido algo, divisó, mientras caminaba despacio, a unos pocos metros de él, a un hombre sentado en una pequeña silla y con un acordeón sobre las piernas. Se dio cuenta de que las personas que andaban por allí procuraban separarse lo más posible del hombre.
Cuando llegó a su altura, se detuvo y buscó instintivamente en su bolsillo algunas monedas para dárselas, porque el viajero es solidario, dentro de sus posibilidades, con las necesidades de otros.
Pero, el hombre del acordeón le detuvo con un gesto y le preguntó que por qué le daba esas monedas.
El viajero, algo sorprendido, contestó que había pensado que esas monedas le podrían ser de alguna utilidad.
El hombre contestó que, efectivamente, esas monedas le serían de gran utilidad pero que él estaba allí para tocar el acordeón y no para recibir limosnas y que si después de escucharlo, quería entregarle algunas monedas por su trabajo, lo podría hacer libremente.
El viajero se sentó en el suelo frente al hombre del acordeón y escuchó. Al acabar de tocar, el viajero se levantó y sin decir nada se fue.
Algunos días después, el viajero volvió a encontrar al hombre del acordeón en el mismo sitio y se dispuso a entregarle algunas monedas que el hombre del acordeón aceptó, al tiempo que le preguntó si quería escuchar alguna melodía.
Después de escuchada la interpretación, el viajero se levantó, se despidió del hombre del acordeón, quien había comprendido que pedir no es siempre indigno y que la solidaridad no es lo mismo que la limosna.
El viajero, en adelante, siempre escuchará primero.
Foto: Txema
Cuando llegó a su altura, se detuvo y buscó instintivamente en su bolsillo algunas monedas para dárselas, porque el viajero es solidario, dentro de sus posibilidades, con las necesidades de otros.
Pero, el hombre del acordeón le detuvo con un gesto y le preguntó que por qué le daba esas monedas.
El viajero, algo sorprendido, contestó que había pensado que esas monedas le podrían ser de alguna utilidad.
El hombre contestó que, efectivamente, esas monedas le serían de gran utilidad pero que él estaba allí para tocar el acordeón y no para recibir limosnas y que si después de escucharlo, quería entregarle algunas monedas por su trabajo, lo podría hacer libremente.
El viajero se sentó en el suelo frente al hombre del acordeón y escuchó. Al acabar de tocar, el viajero se levantó y sin decir nada se fue.
Algunos días después, el viajero volvió a encontrar al hombre del acordeón en el mismo sitio y se dispuso a entregarle algunas monedas que el hombre del acordeón aceptó, al tiempo que le preguntó si quería escuchar alguna melodía.
Después de escuchada la interpretación, el viajero se levantó, se despidió del hombre del acordeón, quien había comprendido que pedir no es siempre indigno y que la solidaridad no es lo mismo que la limosna.
El viajero, en adelante, siempre escuchará primero.
martes, 20 de septiembre de 2011
UNA DONA NECESSÀRIA (UNA MUJER NECESARIA)
Vull que sàpigues
Que la teva lluita,
és també la meva.
Vull que sàpigues
Que la meva mà
està a les teves mans.
Vull que sàpigues
Que la distància t'apropa.
Vull que sàpigues
Que cada dia et recordo.
Vull que sàpigues
Que ets necessària.
Vull que sàpigues
Tot això i molt més
Vull que sàpigues
Que recordo el teu nom, Gèni
---------------
Castellano
Quiero que sepas
Que tu lucha, es también la mía.
Quiero que sepas
que mi mano está en tu mano.
Quiero que sepas
que la distancia te aproxima
Quiero que sepas
que cada día te recuerdo
Quiero que sepas
que eres necesaria
Quiero que sepas
todo eso y mucho más.
Quiero que sepas,
que recuerdo tu nombre, Gèni.
Que la teva lluita,
és també la meva.
Vull que sàpigues
Que la meva mà
està a les teves mans.
Vull que sàpigues
Que la distància t'apropa.
Vull que sàpigues
Que cada dia et recordo.
Vull que sàpigues
Que ets necessària.
Vull que sàpigues
Tot això i molt més
Vull que sàpigues
Que recordo el teu nom, Gèni
---------------
Castellano
Quiero que sepas
Que tu lucha, es también la mía.
Quiero que sepas
que mi mano está en tu mano.
Quiero que sepas
que la distancia te aproxima
Quiero que sepas
que cada día te recuerdo
Quiero que sepas
que eres necesaria
Quiero que sepas
todo eso y mucho más.
Quiero que sepas,
que recuerdo tu nombre, Gèni.
domingo, 11 de septiembre de 2011
LA SOLEDAD
Foto. txema
Tu soledad y la mía
son como esa barca,
amarrada a un destino
que jamás avanza.
Tu soledad y la mía
esperan en la proa
sin otro horizonte
que su libertad.
Tu soledad y la mía
Buscan un timonel
para alcanzar juntos
el ancho mar
de la eternidad.
Tu soledad y la mía
nacieron el mismo día
y son la misma soledad.
Tu soledad y la mía
son como esa barca,
amarrada a un destino
que jamás avanza.
Tu soledad y la mía
esperan en la proa
sin otro horizonte
que su libertad.
Tu soledad y la mía
Buscan un timonel
para alcanzar juntos
el ancho mar
de la eternidad.
Tu soledad y la mía
nacieron el mismo día
y son la misma soledad.
domingo, 14 de agosto de 2011
CLEMENTE OSCURIDAD
Clemente oscuridad
que mi pensamiento invades
y conviertes lo que fue luz
tan sólo en un recuerdo
con nombre de mujer.
Me sumerges en la negritud absoluta,
mientras espero paciente y en silencio
el sonido de su voz liberadora,
que a su edén dejará volar mi vida.
Y en su nombre, aún oculto,
se abrirán por todos los tiempos,
las puertas del luminoso parnaso,
donde nadie es ciego
porque no necesitan ver.
Y cuando en mi interior
asome por fin
la tenue luz de una vela
ya podré esperar tranquilo
el final de las tinieblas
y cantar el nombre de mi amada
Foto: Txema
domingo, 7 de agosto de 2011
LA FUENTE OLVIDADA
La fuente, anclada en una esquina de la plaza, sintió que ya era demasiado vieja, casi una inútil existencia. Recordó, entonces, con cierta desolación, los primeros años de su ya larga vida, cuando la curiosidad y el regocijo general, conquistaron a tantos que se acercaban a beber, especialmente en las soleadas y largas tardes de la primavera.
Ufana en aquel tiempo por los comentarios laudatorios a su esbelta figura, y porque su fama traspasaba los límites estrechos de aquella plaza, reflexiona en su soledad, sobre lo efímera que es la gloria y cuán olvidadizos son esos que llaman humanos. O, ¿es que, acaso, ya no tienen sed?
Allí, antes, coqueteaba con los muchachos que intentaban seducir a sus ninfas, escuchaba silenciosa y discreta a los amigos y los que no lo eran tanto; todos tenían a aquella fuente como referencia y testigo: “te espero en la esquina de la fuente; nos vemos junto a la fuente”. Hoy, sin embargo, silencio, sólo silencio.
Es posible que su color verde, que otrora fue brillante y llamativo, y ahora se muestra oscuro y anémico, no atraiga ya la atención de quienes por allí pasan. Es posible que ya no queden personas que deseen un testigo, siempre mudo pero fiel, de charlas y promesas de eternos amoríos.
Cada cierto tiempo, siempre el mismo, una gota liviana y delicada consigue con su paciente monotonía que aparezcan unas ondas gráciles, casi imperceptibles, una especie de grito de doloroso socorro, de llamada a la piedad, para recordar a todos que aún existe, que está viva y dispuesta a saciar la sed de quien lo desee:
"Escuchad, si, ya sé que soy vieja y he perdido mi lozanía de antaño, pero aún tengo agua, aún os puedo servir, no me dejéis morir abandonada en mi tristeza".
"Escuchad, si, ya sé que soy vieja y he perdido mi lozanía de antaño, pero aún tengo agua, aún os puedo servir, no me dejéis morir abandonada en mi tristeza".
A sus pies, algunas hojas secas y amarillentas, revolotean suavemente, sin estridencias ni ruido, anunciadoras del otoño que se ya acerca. Observan burlonas y saben que será entonces cuando la fuente, anclada en su vieja esquina, se quedará en a más absoluta soledad, apenas arropada por un débil sol y aterida en las noches heladas.
foto. Txema
La fuente, olvidada, sabe que su agua, todavía limpia y fresca, ya no reflejará jamás los besos robados, ya no esconderá las promesas incumplidas de eternos amoríos.
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