Quién le iba a decir a Inés Rosales Cabello que su iniciativa de elaborar tortas de aceite en Castilleja de la Cuesta iba a trascender en el tiempo hasta alcanzar el centenario que se cumple precisamente este año. Y, no sólo eso, sino las propias fronteras de su Andalucía natal.
La torta de aceite es un producto muy típico de Andalucía pero, posiblemente, las de Inés Rosales son las más conocidas. No en vano se habla de ellas como las “legítimas y acreditadas” sin que nadie ponga en duda tal afirmación.
Y es que el uso del aceite de oliva virgen tiene difícil sustitución. No sólo para las tortas evidentemente, sin para cualquier otro plato que necesite el “zumo” de la aceituna como parte de su elaboración.
Así que hoy que es sábado, y siguiendo el ejemplo de nuestra docta Maria Jesús, he desayunado con cierta calma, ya que el resto de la semana no puedo, y he disfrutado, con moderación, las tortas de aceite de Inés Rosales.
Pero, ¿Quién fue Inés Rosales? La verdad es que no se sabe demasiado dee ella pero a mí me produce relativa sorpresa que una mujer -andaluza- que nació en un pueblo del Aljarafe tuviera tal visión de futuro como para que su idea de hacer tortas de aceite haya alcanzado tal relevancia
Esto demuestra -una vez más- la gran cantidad de tópicos que sobre las mujeres y sobre esa comunidad se han acumulado a lo largo de los años. Aún así habrá quienes sigan pensando que allí no hay iniciativas.
Parece que la madre de una de las primeras trabajadoras de la fábrica, que era un simple horno de una panadería, le prestó 25 pesetas (un fortuna entonces) para poder iniciar el negocio en el año 1915.
Las primeras tortas, y este dato si es fidedigno se vendieron en un cruce de caminos y en una estación de tren hoy desaparecida. La propia Inés acudía con un canasto lleno de ellas, hechas a mano y una a una, para venderlas, relatan las crónicas.
Del horno inicial se pasó a otro más grande y de ahí a tener que hacer las tornas en tres, ya que la demanda era importante fuera incluso de Sevilla. Del transporte rural al tren y de ahí a los camiones y al éxito.
Pero, como tantas veces en lsa vida, Inés Rosales no tuvo mucho tiempo para disfrutas de su éxito porque con 42 años falleció en 1934.
La empresa ya sólo quizá conserva el nombre de quien fuera su fundadora y posiblemente han entrado otros tipos de gestión y la automatización. Pero, lo que si aseguro con certeza, es que las tortas son riquísimas.
Aunque en la foto no se aprecia, el teléfono que anuncia es el 30 porque el papel del envoltorio reproduce el original, cuando la fá brica estaba en la calle Real 102.
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sábado, 16 de octubre de 2010
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