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| KOWALSKY |
Es muy poco probable que Carla Kowalsky recuerde quién fue el marinero del mismo apellido. Los motivos son que es muy joven y que, posiblemente, en la República Argentina no se vieran las películas que hicieron famoso a este navegante de submarino de los Estados Unidos. Aunque esto último es una mera suposición.
El tal Kowalsky, encarnado por un actor secundario llamado Del Monroe, era uno de los tripulantes del submarino “Seaview”, que surcaba los mares del mundo mundial y cada sábado sufría una aventura verdaderamente terrible, plaga de monstruos, tipos locos, ataques furibundos de seres extraños y algún sabotaje que otro. Un submarino nuclear que había sido diseñado por un almirante que se llamaba ¡Nelson!
Eran los años 60; malos para España, atrasada en todos los aspectos, con una buena parte de la población obligada a emigrar y buscar en otros países lo que aquí se les negaba. Por cierto, me pregunto si los que hoy tanto claman contra la presencia de inmigrantes en nuestra querida patria, tan pura racialmente como demuestra la historia, se acordarán de que sus padres o tíos fueron a Alemania, Francia o Suiza y gracias a eso ellos han podido llegar a estudiar, vivir en una casa propia, tener un coche y pasar las vacaciones en la costa.
Evidentemente sólo se disponía de un canal (en blanco y negro) y en algunas provincias ni siquiera tenían ese lujo porque los repetidores eran escasos y malos. Había zonas de difícil acceso que se quedaban sin señal a la más mínima inclemencia climática, como una podía ser una tormenta o lluvia fuerte. Y entonces a rezar, porque hasta que se solucionara el problema, podían pasar horas y días.
Recuerdo que, en esas ocasiones, salía una cartel que decía que se había interrumpido la emisión “por causas ajenas a nuestra voluntad”. La verdad es que era absurdo pensar que TVE tuviera la voluntad de dejar sin emisión a los españoles.
Otros se tenían que conformar con ir a ver la TV a un bar, a la casa del vecino, o, si vivía en un pueblo con cierta prestancia, al local del sindicato vertical o al casino, si es que lo había.
Así que los televidentes de aquella época estábamos deseando que llegaran las siete de la tarde (creo que era esa la hora de inicio) en que empezaba la serie “viaje al fondo del mar”, con el marinero Kowalsky y sus camaradas dispuestos a superar todas las pruebas que les pusieran por delante.
Visto lo visto, no sé si en realidad no hubiera sido mejor seguir con las aventuras del citado marinero y no tener que aguantar la basura generalizada en que han convertido la TV. Y que se salve quien pueda. Se suponía que la oferta mejoraría con muchos canales pero parece lo contrario.
Es verdad que eran series que hoy causarían algo de risa, como pasa con “historias para no dormir”, que ahora de nuevo reponen en Canal Plus (se nota que hay poco presupuesto). Pero, dentro de su sencillez, servían para entretener, para alejarnos durante 45 minutos de los problemas, en mi caso relacionados con el dichoso colegio y las no menos dichosas notas (no siempre las mejores).
Lo cierto es que hoy casi no puedo ver nada, salvo las noticias, y no en todos los canales, y algún documental a una hora casi siempre intempestiva.
Ciertamente me acuerdo muchas veces del marinero Kowalsky.